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La crisis de los treinta. Lunes, 26 junio 2006

Posted by Mr. Guiyotinne in Ciencia y Tecnología, friki, Humor, Personal, Sin sentido.
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¡Pues eso es lo que parece que (me) está llegando!

Pero lo está haciendo de una manera un tanto extraña. Me han sacado mi primera muela, pero como estoy en un país donde los empastes todavía cuestan veinte euros, tardaré poco en ponerme una de esas de oro con su rubí para lucir en el pub y si acaso otra de reemplazo que se pueda cambiar de rosca.

Mi hercúlea silueta se ha convertido en digna imagen del sagrado deporte del Sumo. En vez de nadar, floto como un ballenato y sigo aguantando casi dos horas de tenis, aunque sea llegando al segundo (y cuarto) bote.

También el declive llega en otros campos: Creo que necesito coger un par de libros de primaria, como el de matemáticas porque resulta que las divisiones se me están atragantando y pa mí que los conjuntos son musicales. También dependo demasiado del corrector del word, aunque suele ser sólo cuestión de acentos… Creo.

Pero lo que me ha matao ha sido otra cosa. Una mucho más chunga y seria. Una de la que nadie me avisó porque creo que es tema tabú entre los hombres y las madres.

Me salen dos escobillas del vater de las orejas. Y dos batidoras de las narices.

Por la mañana me ha salido un ¡Cooooooooooooñooooooooooo! de lo más profundo del alma. He ido a sacarle punta a mi querida barba cuando he notado que las patillas eran más largas de lo habitual, con lo que he cogido las tijerillas y con el peine he apartado unos pelos. Pues cual ha sido mi sorpresa al descubrir que la raíz de esos pelos se escondía en mi pabellón auditivo.

Por un momento -antes de que la verdad se abriera paso a machetazos por mi jungla neuronal, cosa que le ha llevado como un minuto- Pensé que mis parásitos se habían dejao greñas y que se habían pasado al heavy de tanto machacarlos con mis Mp3. Pero luego he recordado a esos abuelillos que van a la playa y llevan to el equipo colgao de las orejas. Desde la bandera republicana ondeando al viento, hasta el periódico dominical, la toalla y el botellín de agua; y en las manos la sombrilla, la sillita plegable, el dominó y la petanca. Que poco me falta para poder hacerlo.

De momento me va a servir en la limpieza, porque mientras voy por el pasillo puedo repasar el polvo de las paredes. Luego, conforme vaya desarrollando mis habilidades sabré hasta donde llegar. Puede que incluso consiga cierto control sobre su movilidad y acabe como el doctor Octopus; aplaudiendo las manitas de coña , pasando el ventilador a pilas y agarrándome las dos cervecillas a cada lado de la cabeza en plan gorra futbolera (ahora tanto de moda para el mundial) para no tener que molestarme en realizar movimientos peristálticos de acercamiento cervecero-barrigal a lo Hommer. Energía que me ahorro.

Lo de la nariz es cosa de que use el cepillo cortador ese que anuncian por la tele, con el tío metiéndoselo por los buheros y que parece que debe dar gustirrinín sólo sea por la vibración. Aunque por el tamaño y dureza tendría, más bien, que repasarlos llamando a un leñador canadiense. O eso o dejar que los mocos hagan puenting. Lo bueno es que se camuflan con el bigote y si me pierdo en el desierto o tengo mucha sed podré usarlos cual destiltraje para pasarme el sudor recogido a la boquita de piñones que tengo. Por cierto, la despensa semanal se da por descontado como beneficio de tener barba, no batidoras nasales.

Y mejor no hablo de los tarzanetes.

Ya me he hecho a la idea de que estoy cerca del estado de gracia masculino que citan los científicos, porque a mis eclipsadas habilidades juveniles -pero aún presentes- cada día se van sumando nuevas características que me serán útiles a la hora de criar niños (los abuelos van cargados, pero los padres de familia en la minivan… Sólo de pensar en los jodíos cubitos playeros con sus palitas me pone la carne de gallina) y en el momento de mi vejez.

Crom quiera que llegue a los cien años porque de momento voy pa los treinta.

Comentarios»

1. Un hada en busca de su magia - Lunes, 26 junio 2006

Sí que te ha dado, sí…

No te preocupes por los pelillos, siempre te quedará la cera (jajaja) o el láser (juas juas juas!). No te agobies con esas cosas… Ya que eres tan buen fotógrafo, porqué no nos cuelgas una tuya? o de tus pelillos? sería divertido.

Un hada en busca de su magia.

2. Ana - Lunes, 26 junio 2006

Yo me alivio pensando que sólo me queda mejorar… porque desde luego mucho peor de lo que estoy lo veo complicado…

Paciencia, hombre, paciencia, verás que bien se lo pasan los guiyotincitos cuando no sepan con qué jugar y se dediquen a tirarte de las batidoras o de las escobillas (que yo era así de mala y martirizaba a mi padre XD)

3. Mr. Guiyotinne - Lunes, 26 junio 2006

No, si ahora el que se tira soy yo. Es mi nueva afición; en vez de atusarme el pelo del bigote a lo Poirot, me arranco pelillos de la batiroda y los estudio con detalle.

4. Mr. Guiyotinne - Lunes, 26 junio 2006

¡Tengo alma de científico!

5. athe - Martes, 27 junio 2006

anda! y el comentario que te dejé el otro dia?? :S

puesya no me acuerdo qué te decía, pero era algo sobre pequeños ivanjoíos por el mundo…. qué miedo me da…. sí que has cambiado en el tiempo que llevamos sin vernos!! :S

que cumplir los 30 tampoco significa volverte un puretón que sólo trabaja, procrea y cría!! :S

6. Io - Martes, 27 junio 2006

Aún queda lo mejor. Al menos eso dicen los estudios, que la edad más feliz son los 35. Ya veremos…

7. Mr. Guiyotinne - Martes, 27 junio 2006

A mí me gustaría llegar a los treinta y cinco al estilo de Brad Pit. Eso sí que me haría feliz.

Por ahora voy camino del acabar al estilo de John Candy; Crom le tenga en su seno.

8. athe - Martes, 27 junio 2006

http://www.despacho101.com/press/relatividad

por si te sirve de algo….

9. Helen - Martes, 29 agosto 2006

Mi queridísimo!!!

No es tan cañón como lo pintas. Sólo tienes q aprender a disfrutar de los cambios físicos y emocionales que te suceden en esta etapa. Vívela, porque si bien es cierto q el tiempo pasa rapido, cuanto realmente estes viejo querras tener esta edad.

Yo soy treintañera y vieras q no me aflijo tanto


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