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Guiyotincito se va a la playa. Jueves, 6 julio 2006

Posted by Mr. Guiyotinne in Adicto a, friki, Humor, Personal, Sin sentido.
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Ayer (fiesta nacional eslovaca, pero no sé ni el nombre) pasé un día increíble en la playa. No, no deliro. Si alguien coge un mapa de no más de quince años de Europa verá que Eslovaquia no tiene costa; a lo sumo Croacia, que aquí la llaman la playa eslovaca. Pero hay otras alternativas.

Nos fuimos a un lago muy popular a media hora de Bratislava con la carga típica del que marcha a pasar un día de sol: Esterillas, toallas, gorras, gafas, agua, raquetas de badminton, revistas para combatir el aburrimiento, la nevera y el sofá. El viaje en chanclas y bañador por descontado. Que felíz soy, ya soy dominguero.

El posicionamiento también es el típico: Vas mirando la carnaza mientras le dices a la parienta que a ti te da igual donde os pongáis -dándole empujones para alejarla de la sombrilla de los jubilaos-.

Es importante llegar a una buena hora; una de esas en la que los pescadores jugando a la lotería con el cordel ya se han marchado contentos con las cuatro raspas hambrientas que han cogido y los borrachos comatosos hayan sido absorbidos de nuevo por la marea. Nosotros lo hicimos a las doce, la hora de la barbacoa: Te pones el bronceador y acabas con un churruscaíto crujiente de asador de pollos digno de los famosos de Aquí hay tomate. Pillamos sitio en primera linea con vista a los chambaos y empecé a anotar mentalmente las diferencias entre mi (ahora más) adorada playa y el charco donde estábamos.

El baño: En el mar, para mí lo mejor es el olor y el regusto a salado que se queda en los labios, la brisa y el aplauso de las olas contra la orilla. En el lago es más… no sé… como un saborcillo a sopa de verduras (¿?) y el poco aire que se mueve trae un olor a cañería vieja.

Luego está el fango. Me da asco. Y es que tengo un trauma desde pequeño con los de la Puntica del Mar Menor. Los entendidos dicen que ese lodo tiene todo tipo de propiedades terapéuticas y que es mano de santo con el reuma; así que es fácil imaginar el tipo de clientela que atraen. Pues imaginad a un pobre crío de once años al que empujan a ese charco marrón y caldoso, traga agua y posa los pies por primera vez en su vida… en… una… mierda… que… se… lo… traga. Creo que no me eché a llorar hasta que vi a una vieja, mismísima Cosa del pantano, sonreírme con la mirada beatífica del que afloja los esfínteres y noté una corrientilla aún más templada que el barro que me succionaba. Para echar la pota.

Fango. No.

Pero no todo fue malo en el lago y al agua me acostumbré porque estaba mansa, fresquita y transparente.

Eslovaquia es un país que se tira la mitad del año a oscuras y helado y la otra mitad amaneciendo a las cuatro pa dar por culo; así que es normal que la gente pille el calor con entusiasmo. Y mucha gente sabe que he hecho la mili y que tengo unas cuantas historias que contar. La convergencia de estas dos ideas viene un poco más adelante. Resulta que una de esas batallitas es la del reconocimiento médico a aspirantes a tropa y si me invitáis a un par de cañas la cuento porque merece la pena (el invitarme). Pero en resumen viene a decir que la nariz me peta y me baja la tensión cuando veo ropa interior.

Pues después del baño y del pertinente paseo me puse a leer una Wired del invierno hasta que noté una sombra. El hombre se siente atraído por el movimiento de manera natural, así que hice caso a mi instinto y a mi oído y giré la cabeza para toparme con un grupo de amigas que se liberaban del top con alegría. La suya y la mía.

Las escobillas me sangraron como las toberas de un f-14.

Creo que mi mujer se preocupó cuando me vio agarrar los cleenex y metérmelos a pares en las fosas nasales, pero ella ya conocía la historia de la mili y al ver la razón de mi emergencia médica me dijo que ya me acostumbraría, que eso era normal allí.

Yo le dije que a no ser que me pusiera unas anteorejas, ya podía ir colocando un par de cubas debajo de la tocha pa ir ahorrando el paseo a donar sangre.

Cómo le expliqué lo que son unas anteorejas no me lo preguntéis.

Después de eso el resto del día pasó entre un bailoteo de piernas y brazos que apenas me dejaba mantenerme en pie y las delicias que sirven en las versiones norteñas de los chiringuitos playeros, sólo que sin el olor a pehcaíto frito y las migas que es lo que le da el toque de autenticidad a Ehjpaña. Es un placer saber que lo que tenemos es inimitable y que aunque se viva mejor en otros países donde el sueldo es mayor y el estado cuida mejor a sus súbditos; siempre podemos volver a casa para tener unas vacaciones como dios manda y echar la lágrima el último día pensando en lo tardío del siguiente encuentro.

Aunque lo del lago sirva como un buen chupinazo de metadona para los adictos al agua salada (salidos) como yo.

Comentarios»

1. Un hada en busca de su magia - Viernes, 7 julio 2006

Guapetón! Yo he pasado una semana en la playita, y me he traído unas botellas llenas de arena. Si me das tu dirección te mando una y así puedes ponerla alrededor de la toalla… Para el agua del mar estará más complicado pero si tú me diste un castillo haré todo lo posible por enviarte un par de olitas.

Un placer leerte, como siempre.

2. Athe - Viernes, 7 julio 2006

mmmmm, y para cuando el viajecito a salobreña? yo quiero intentar ir en agosto unos diítas….

puedes hacer lo super triste que hemos hecho otros ya antes…. traerte agua del mar en botellas, para cuando estés allí, rociarte con ella, que aparte de dejarte ese saborcillo salado que tanto añoras, te ayuda a coger un morenito más doradito y fácil….😛

3. imperator - Miércoles, 12 julio 2006

La historia de tu nariz sangrante… qué tiempos aquellos.🙂


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