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Los cuatro jinetes de la estanflación. Martes, 6 noviembre 2007

Posted by Mr. Guiyotinne in Adicto a, Con sentido, Economía, friki, Literatura, Personal.
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No consigues dejar de comerte las uñas y los sudores nocturnos -esos por los que te levantas con el edredón empapado- te están quitando el pelo como una abuela despluma un pollo.

La inflación se está disparando; el precio de la harina, las verduras, la leche y hasta el atún (un veinte por ciento anuncian) hace que el monedero no cunda y temes que no sea sólo eso. Los ahorros. Qué ocurre con ellos si cada vez valen menos en relación con la cesta de la compra. Hay que hacer algo y rápido o van a desaparecer.

Mira tú por donde, aparecen unos cuantos tipos en la puerta, todos puestos hasta arriba de una vieja droga -Triunfo, se llama- y sonrientes, luciendo su traje de ejecutivo tiburón. Se llaman Bolsa, Fondos, Consumo y Depósito. Y sus monturas Miedo, Paro, Pobreza y Deflación.

Su táctica es sencilla. Tú estas acojonado por perder el poco dinero que has salvado (si es que hay algo) y ellos manejan las herramientas para, no sólo conseguir que no lo pierdas, sino duplicarlo. Parece un milagro y sabes que los milagros no existen pero su imagen es de calendario, así que les escuchas. Consumo se adelanta; él, dentro de lo que cabe, es el menos insidioso y el más directo; si temes que no vas a tener dinero en el futuro, gástalo ahora en lo que puedas y disfruta de la vida, porque “es lo que hay”. Pobreza, su burra, ronronea tras él al ralentí con un retumbar que habla de acaparación, revalorización, descuentos, calor. Pero le invitas a marcharse porque sabes que si hay algún problema luego, vas directo a… ¿Cómo ha dicho que se llama su moto? – No lo he dicho, su nombre no importa. Descuento se marcha enfadado; siempre es el primero al que echan cuando pintan bastos. Los demás sonríen, piensan en tí.

El siguiente en llamarte la atención es Bolsa. tiene un poco de sobrepeso, pero parece fuerte y has oído hablar tan bien de él desde hace tantos años que parece el candidato perfecto para manejar tus cuentas. Él, sabiéndose ganador, despliega un gráfico mientras te invita a que te sientes y te tomes el café de por las mañanas. Habla de lo bien que le tratan en los medios, de la influencia que tiene y de lo ricos que son sus clientes. En el cartón hay unas lineas que van para arriba, siempre para arriba y con un rotulador en la mano traza símbolos herméticos que demuestran cómo nunca dejará de ser el rey de las finanzas. Vas a viajar en las ondas de Elliott con el mejor guía.

Espera un poco, comentas, qué hay del dos mil… De las punto com y demás. Eso fué un poco de hipo, responde. ¿Y de jJapón? ¿Japón, quién habla de Japón? ¡Esto es España! ¡Vamos a pasar a Alemania, por Dow santo! ¡Aquí la bolsa es sólida como mi cipote!

No te gusta el tono; cabalga el subidón y sus gestos, tan bien estudiados y positivos, se han hecho más exagerados, como queriéndote convencer a la fuerza. Recuerdas a Lemu, tu gran Lemu, el amigo que más echas de menos y cómo no lo ves desde hace casi siete años, cuando se dejó aconsejar por Bolsa -ahora caes- e incluso se hipotecó para invertir en Terra. En su funeral lloraste como un crío. ¿Quién hace esas tonterías? Te empieza a caer gordo este tipo. Sabes que trama algo y que la mayoría de los vecinos ya han firmado convencidos por la misma estrategia. Sabes de Astroc. Algo se cuece desde hace tiempo; y si alguien compra, alguien debe vender. Conteniendo el enfado levantas el índice y señalas a la puerta. Bolsa sonríe, tiene dientes de tiburón piensas, carga con todo y se va directamente al edificio de enfrente. No hay problema.

Depósito y Fondos se miran. Tipo duro, parecen cruzarse. Depósito se levanta y carraspéa nervioso. Hay algo que no cuadra en él. Todo es correcto pero notas como la corbata -doble windsor- está un pelín torcida, el traje un poco sucio, el pelo demasiado engominado, y tiene más arrugas que los demás; los ojos más cansados. vuelve a carraspear. Representa a un montón de cajas y un par de bancos. Mucho postín. Dice que si no eres el tipo de Bolsa, eres su tipo. Un tanto por ciento cada año (cuatro o cinco), devolución de parte de los recibos, la tranquilidad de buenos nombres; sartenes, consolas, y coches de regalo… Lo único que pide es que le dejes tranquilo por un año. Suena bien, dices. ¿Hay condiciones? Depósito mira a Fondos. Nada importante, responde, sólo unas comisiones y que si retiras el dinero antes de tiempo te cobran algo por el trámite aparte de aplicarte un tanto por ciento menor. Pero usted es una persona respetable. seguro que no tiene problemas.

Parece buena idea, pero por qué ahora. Aprietas los labios. Depósito, se mete las manos en los bolsillos para ocultar sus gestos, sabe que estás concentrado. Vuelves a fijarte en su aspecto ligeramente torcido y repasas las noticias. La calle entera te ha contado mientras les cortabas el pelo cómo son felices porque han conseguido la casa de sus sueños y de lo cerdos que eran los bancos por no querer concederles las hipotecas. Lo que tuvieron que patearse hasta llegar a una caja que se lo pasara, y la de mentirijillas que tuvieron que contar.

La burbuja. Las cajas. Las constructoras. Los políticos. Zapatero y su grifo, Las cajas. ¡Ostias, no habías caído, las cajas! Por eso las buenas ofertas. No cuando tú querías, sino cuando ellos lo necesitan. Piensas en los americanos y los ingleses, la de noticias que llegan sobre bancos que se arruinan y aquí no pasa nada. Pero el que miente es el más ladrón. Y si se arruínan aquí paz, la deuda es comprada por otro banco y tú no verías un duro. Se lo comentas. Él se ríe; no puede pasar. El estado tiene un Fondo De Garantía que cubre hasta los veinte mil euros por entidad. Tu dinero estaría a salvo. Y sabes que eso es cierto, pero que pasarían años hasta la resolución judicial, porque seguro que habría que ir a juicio para reclamar el dinero. Le miras, sonríes y le comentas que has visto la bolita y que no juegas. Le acompañas hasta la puerta.

Sólo queda Fondos. Estás un poco sulfurado pero resoplas y cuentas hasta diez. Parece buen tipo. Todos lo parecen. El subidón de Triunfo parece haber pasado y está tranquilo. Se te acerca y se sienta a tu lado. No voy a engañarte, dice. Las pensiones son un timo piramidal y dentro de unos años, cuando a tí te toque jubilarte, apenas tendrás para pipas. Eso lo sabes, pero piensas que ya se arreglará. Le comentas que has oído que el gobierno quiere poner un tanto por ciento en la bolsa para sacarle más rentabilidad. Él alza las cejas y asoma una media sonrisa, señalando con un gesto de su cabeza hacia la ventana de enfrente. Bolsa gesticula, se está comiendo a alguien sin problema. Si juegan su dinero y la bolsa se va al garete pueden justificar que no haya para las pensiones, además de beneficiar a los que ellos quieran. Ellos ganan, tu pierdes. Lo de siempre.

Gracias.

Entonces, ¿qué debo hacer?

Un plan de pensiones o jubilación privado, comenta. Nosotros invertimos por tí para que tengas una jubilación tranquila. No parece mal plan. Una rentabilidad un tanto baja, y si hace falta cancelas todo o una parte. ¿Truco? Lo mismo que Depósito, comisiones y comisiones de cancelación, que pueden doler un poco, pero tendrás tu dinero. Piénsatelo. No es mala idea para los años dorados. Fondo está relajado. No parece esconder nada. Sus clientes piensan en el futuro. Pero para tí es un futuro a treinta años. Es mucho tiempo, casi como una hipoteca. Dices que te lo vas a pensar y le das las gracias de nuevo. Hay algo que juega con tu lengua; si tienes un minuto para pensarlo seguro que lo sacas. Él se encoje de hombros y sonríe, te da su tarjeta y sale.

¿Qué es? ¿Qué le pasa al plan de pensiones? ¡Ah, ves tú! Al final es volver a lo mismo. La inflación. Cuando llegara el momento de cobrar el dinero la inflación se lo habría comido y seguiría dando para pipas. Sólo que si lo necesitas antes, ellos ya se habrían cobrado las comisiones ,mas la de cancelación, mas la inversión. Por tener tu dinero.

Sabes que sobre todo el país cabalga un jinete más grande, y que está ya llamando a las puertas del vecindario. Se llama Recesión y él no quiere nada, sólo trae ruína. No es momento de mirar al futuro. Si la inflación se come tus ahorros, que le den por culo. Ya pasará, como siempre ha pasado. Pero no es el momento de las tonterías. Decides que lo mejor es tener el dinero a mano estos años por lo que pueda ocurrir y gastarlo cuando haga falta de verdad. Luego ya veremos. No es momento de Liebre.

Es el momento de la Hormiga.

Comentarios»

1. felix - Jueves, 15 noviembre 2007

Me ha encantado, felicidades.

2. Mr. Guiyotinne - Jueves, 15 noviembre 2007

¡Gracias! De vez en cuando suena la flauta y sale algo que se puede leer.😀

Lo escribí para darme cuenta de que es el momento de mantener los ahorros a salvo de piratas que van a abusar y disfrutar de él, para encima cobrarnos comisiones y mientras tanto, en caso de necesidad, no poder cogerlo nosotros.

La inflación no va a comerse diez mil euros, ni cien mil. Y si se los come es que esto está peor de lo que parece. Por eso no hay que caer en sus tácticas. Ya habrá momento de volver a ahorrar.

¡Nos vemos en Burbuja!

3. nemo4 - Viernes, 16 noviembre 2007

Enhorabuena por tan didactico y sensacional articulo

4. athenilla - Martes, 20 noviembre 2007

Y a mi que esto me ha recordado un poco a Neil Gaiman y a Terry Pratchet….

Y si te digo que por primera vez en mi vida no estoy en números rojos? Estoy AHORRANDO! Debería entonces dárselos a “Bolsa”, o qué me recomiendas?

5. Mr. Guiyotinne - Martes, 20 noviembre 2007

Seguir ahorrando. Nada que tenga que ver con dejar tu dinero a nadie.
Como máximo -si acaso- depósitos a tres meses que es ultimamente cuando nuestro querido amigo Trichi decide subir los tipos. Las reuniones son el primer jueves de cada mes, pero las clavaditas no son tan frecuentes.

BXOX

6. Mr. Guiyotinne - Miércoles, 21 noviembre 2007

¡Y nemo4, Gracias! Me gusta ver a gente de Burbuja.info por aquí😀

Siempre es buen momento para meter cizaña en el asunto un rato…


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