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Por qué la impaciencia es mala para el bolsillo. Miércoles, 5 marzo 2008

Posted by Mr. Guiyotinne in Adicto a, ahorro, Ciencia y Tecnología, Con sentido, Economía.
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Desde que nacemos, cada día de nuestra vida está sujeto al intento de seducirnos por parte de todas las compañías del mundo. Recuerdo que lo que más quería de pequeño eran una pistola láser de V y un minicar que corriera mucho. Ahora busco el portátil perfecto en el que llevar toda mi vida. Sigo queriendo consumir.

Empezando por el “Keep up with the Joneses” (no ser menos que el vecino) hasta “la hierba es más verde al otro lado”, querer algo nuevo forma parte del ser humano. Pero no siempre tenemos el ansia de quemar el bolsillo y ahí es donde entra el marketing que nos dejan en el buzón; tanto en el electrónico, como en el de toda la vida. Tratan de vendernos un procesador mejorado o una yogurtera que nos harán la vida mejor porque sin ellos éramos grises, de lo que no nos hubiéramos dado cuenta si no hubiéramos leído el artículo que habla de las maravillosas cosas que esos nuevos cacharros pueden hacer por nosotros.

Pero no es sólo eso.

Cuando vamos a comprar tenemos una idea más o menos general de lo que buscamos y que casi nunca vamos a encontrar; siempre faltará algo que hará el producto imperfecto y nos obligará a decidir qué taras son aceptables. Es una táctica para dejarnos satisfechos pero con remordimientos porque no es del todo lo que buscábamos y esperar que la siguiente versión sea la definitiva.

El mejor ejemplo de esto es, muy a mi pesar, Apple.

Saben que tienen una pieza con gran valor de escasez (Mac OS) y que los usuarios que lo prueban no miran atrás. Incluso el aura de culto ayuda a que un switcher vea los PCs que corren windows y que tienen lo que busca con una mezcla de enfado (porque windows sería un GRAN paso atrás) y remordimiento por pensar en volver al mundo de los antivirus y salirse del brillante (aquí flotamos todos, Caroline) mundo Mac. Apple hace uso de ese conocimiento provocando que la gente se desespere con las actualizaciones parciales que pone a la venta o dejando un hueco evidente entre sus versiones de sobremesa sin monitor; el macmini 579€ y el Macpro 2449. Al final, la mayoría acaba pasando por el aro y acostumbrándose a buscar con ahínco la siguiente revisión, que será la perfecta.

No es sólo Apple la que usa esta técnica, aunque para mí sea la más evidente.

Mi solución contra todo esto es combatir el fuego con el fuego, es decir: Escribir las características de lo que voy a comprar y no hacerlo hasta que se cumplan todas y cada una de ellas. Puede que pasen años pero así ayudaremos a las finanzas personales que evitarán un gasto innecesario y aprenderemos a usar la misma táctica que ellos: Si esas características las vamos actualizando, retrasaremos la compra hasta que el gasto sea irremediable y necesario. Mientras tanto ese dinero (y espero que ni se pase por la cabeza la idea de pedir un préstamo rápido al infierno) está generando beneficios en el banco, invertido en fondos de artículos de primera necesidad como los cereales o reservado en casa como dinero de emergencia. Cualquier cosa es mejor que dejarse llevar por el síndrome de la siguiente versión.

Por último voy a demostrar con un ejemplo lo útil que es la solución de escribir todo.

Quiero un nuevo portátil. Es una mezcla entre deseo y necesidad, pero no a partes iguales. Las características que busco son: Una duración larga de la batería; que pueda tirar del Photoshop; apple, por supuesto; y muy portátil, alrededor de los dos kilos de peso o menos. Todo eso por el precio de un Macbook (unos mil y tantos euros).

Me gusta el tamaño de las doce o trece pulgadas; es perfecto para viajar y hace que el peso no se dispare. Para que la batería dure hay varias opciones que quiero que estén presentes: pantalla LED y puede que incluso un disco duro sólido (que objetivamente retrasaría la compra otro año como mínimo). Así que resumiendo:

Apple macbook de 12” con pantalla LED, un SSD de 128 Gigas, entre dos kilos y un kilo de peso, con una duración de batería real de cinco horas y por mil y tantos euros. Mientras tanto espero sentado, SIN PRISA y con más dinero cada día en el bolsillo.

EDITADO: Más que posilble alternativa: el Asus eee 900 por 399 € con un buen Linux o el Hackintosh

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